Ayer casi me parto el culo de la risa. Estoy tomándome un café en una cafetería para desayunar mientras espero a un agente de un grupo musical que quiere grabar en unos estudios con los cuales yo colaboro. Llegué pronto. Así que me tocó esperar.
A mi lado había una pareja de mujeres de unos cuarenta y pico una y cincuenta la otra, más o menos. Debían de currar cerca y una le estaba contando a la otra su drama.
Resulta que esta mujer tenía un hijo (desconozco si tenía más o menos) de dieciséis años y ella sospechaba que se llebava muy bien con la hija de la vecina del piso de abajo y que está enfrente en el patio de luces. Aprovechó la mujer para criticar a su vecina, dicho sea de paso. El caso es que ayer esta mujer se asoma a la ventana del baño, y ve en la de enfrente, en el piso de abajo, que está un poco abierta. En esto que ve que la hija de la vecina se sienta completamente desnuda en el cagadero. Esta mujer pensó: que desvergüenza, acaba de salir de la ducha y se pone a cagar desnuda con la ventana entreabierta. De repente se acerca un hombre, de pie y ella ni corta ni perezosa se mete toda la merienda en la boca y empieza a hacerle una mamada (la mujer para expresarse utilizó la palabra felación. Ya explicaré en un artículo por qué prefiero la palabra mamada a felación, pues tiene su motivación lingüística y sexual). A lo que estábamos: que esta mujer debió pensar: la muy puta, desnuda, cagando y se mete una morcilla en la boca. Lo cierto es que no debió darle tiempo apensarlo cuando vió que ese hombre no era otro que su hijito de dieciséis. Se tuvo que tragar las palabras y callar. Así que le relataba su trauma a su amiga: su hijo de dieciséis era manipulado sexualmente por la hija de la vecina, mucho mayor, de 19!!!. Y pensaba que el crío podría tener un trauma. ¿Pero a quien quiere que se tire? ¿Prefiere que se tire a la vecina? Vamos, hombre, no me jodas. Que te hagan una mamada a los 16, aunque sea de aficionada, está de puta madre. Y no creo que se traumatice porque sea mayor. Puedo decir, por ejemplo, con conocimiento de causa que con 21 años mantener una tórrida amistad con una mujer que rondaba los 40 fue muy satisfactorio y aleccionador. La verdad es que la historia continuó pero mi agente llegó y tuve que suspender tan entretenida preocupación materna.
miércoles, enero 17, 2007
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